• Travazona

Los proyectos de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y nuestras corporalidades y existencias

Por Lx Negrx


De los nueve proyectos que andan dando vueltas alrededor de legalizar o seguir manteniendo en la clandestinidad el aborto, sólo dos nombran (o sugieren indirectamente) otrxs posibles cuerpos afectados por la ley. Esto qué implica? Implica, entre muchas otras cuestiones, que sólo dos de los proyectos de ley que andan girando por el Congreso incorporan en alguno de sus artículos a las personas con capacidad de gestar que no se identifican mujeres. O sea, nuestra existencia (la de lesbianas, varones trans, trans no binarixs) se reduce estrictamente a (sic): “Quedan incluidos en los derechos y beneficios comprendidos en la presente ley, las personas con capacidad de gestar de acuerdo en lo normado en la ley de identidad de género n° 26.743.”[1]


Vale preguntarnos, de qué forma se nos representa en estos discursos, cómo estos discursos invisibilizantes se instalan en el debate público por el aborto y generan sentido (político) alrededor de nuestros cuerpos. Se sitúa en la discusión pública la necesidad de otorgar autonomía a las mujeres (cis) para que maternen si quieren, si lo desean, si lo eligen como parte de su plan de vida. Hasta acá, todxs de acuerdo. Pero cuando el discurso sólo habla de mujeres (cis), habla también de la desaparición de otras identidades y corporalidades. Porque lo que no se nombra no existe y porque aprendimos de nuestras luchas, que todo olvido es político. Y que el costo de esas omisiones sigue siendo pagada con nuestra vidas, la de lxs invisbilizadxs.


Pensemos en qué condiciones llega una persona con capacidad de gestar, que no sea una mujer (cis) heterosexual, a una guardia médica a pedir la interrupción voluntaria de un embarazo. Guardias médicas que generalmente desconocen (porque la formación profesional no los capacita con perspectiva de género por fuera del binario heterocis) nuestros cuerpos y nuestro recorridos clínicos. Guardias médicas que siguen asumiendo que todo cuerpo embarazado es de una mujer. Que niegan nuestras identidades por acción u omisión. Que no tienen estudio alguno alrededor de los cuerpos hormonizados y su relación con otros procesos clínicos. Me pregunto, si alguna vez pensaron de lo violento que resulta para una masculinidad trans, por ejemplo, la sala de espera para el servicio de ginecología donde se asume (y se naturaleza) que los varones no acuden a dicho servicio, si piensan además en el desconocimiento que gira alrededor de nuestros tratamientos hormonales y de los riesgos que pueden implicar los tratamientos anticonceptivos tradicionales por fuera del preservativo. Esto, solo por citar algunos ejemplos.


Son muchas las cuestiones que se están omitiendo en el debate del aborto, si habiendo pasado ya más de doscientos expositorxs en las sesiones públicas del Congreso por el debate para la legalización del aborto, aún no hemos visto a una sola masculinidad trans, unx trans no binarixs y/o una lesbiana en esos estrados donde se construye el sentido de la ley y al sujeto de derecho de la misma. Y si, sabemos que algunas de las expositoras que pasaron por el congreso pueden tener prácticas sexo-afectivas lésbicas, pero eso no implicó hablar desde el sujeto político lesbiana y si desde el de mujer, sabiendo que no siempre somos lo mismo o se nos trata de igual forma, especialmente ante la ley.

La lucha por la legalización del derecho al aborto es una lucha transversal de los movimientos feministas. La pelea la dimos y la seguiremos dando todxs, siempre, hasta que la ley salga y dejemos de morir en la clandestinidad del aborto. No es nuevo ver nuestros cuerpos en las calles con esta demanda, no es ninguna novedad que trans (todxs lxs trans), travas, lesbianas, bisexuales, maricas, putos, tortas, gays, estuvimos siempre, mucho antes de que esta marea fuera la ola en la que muchxs quieren surfear. Negarnos, no nombrarnos, no constituirnos como sujetxs de lucha y de derechos es una deuda del feminismo, de todos los femenimos que saben de la complejidad que acarrea el negar(nos) la voz.


Demandamos, no sólo que se nos invite a visibilizar nuestras existencias en el debate y en la construcción de sentido entorno a la legalización del aborto, sino que además, convencidxs de que venceremos en esta pelea, esperamos se nos participe a formar parte de la reglamentación de la ley, para intentar saldar los sesgos cis sexistas de un proyecto necesario como lo es el aborto seguro, legal y gratuito.


Lx Negrx (activista trans no binarix, militante por los derechos humanos, lesbianx.)


[1] Artículo 10º del proyecto de Ley 4161-D-2016 sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo. Campaña Nacional por el derecho al Aborto Seguro Legal y Gratuito.



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