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LO TRANS: como compromiso de finalidad desde la representatividad cultural


EL GERUNDIO DE GÉNEROS: lo podemos entender no como un camino dinámico, sino como una posibilidad de Estática Identitaria.

Estas dinámicas heterosexistas junto con la hegemonía imponen una dinámica en lo transicional, siendo que en esta imposición los devenires identitarios son forzados por lo cultural.

Por lo tanto, cumplen con los modelos hegemónicos comportamentales (articulación de modelos culturales con las identidades de géneros).


Entonces aquellas identidades que quedan en el LIMBO TRANSICIONAL IDENTITARIO (travestis, devenires en constitución)[1]


[1] Si se puede hablar de un «hombre» con un atributo masculino y entender ese atributo como un rasgo feliz pero accidental de ese hombre, entonces también se puede hablar de un «hombre» con un atributo femenino, cualquiera que éste sea, aunque se continúe sosteniendo la integridad del género. Pero una vez que se suprime la prioridad de «hombre» y «mujer» como sustancias constantes, entonces ya no se pueden supeditar rasgos de género disonantes como otras tantas características secundarias y accidentales de una ontología de género que está fundamentalmente intacta. Si la noción de una sustancia constante es una construcción ficticia creada a través del ordenamiento obligatorio de atributos en secuencias coherentes de género, entonces parece que el género como sustancia, la viabilidad de hombre y mujer como sustantivos, se cuestiona por el juego disonante de atributos que no se corresponden con modelos consecutivos o causales de inteligibilidad.


J.Butler – El género en disputa, sujetos de sexo/genero/deseo. Pag. 83.


ISBN: 978-84–493-2Q30..-9 Depósito legal: B. 23.66712007


Lara María Bertolini

Mateo Caro Morales

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