• Travazona

EL JUICIO DEL FUTURO DE TODAS LAS TRAVAS Y TRANS

La sentencia del crimen de Amancay Diana Sacayan.

Es mas fácil contar nuestros cadáveres por los asesinatos ejecutados o por la muerte residual, que contar los logros de cada una de nosotras las travas y las trans.

Es mas fácil adecuarse a luchas que para nada se relacionan con nuestro colectivo y aún así apoyarlas, que desde otras luchas y partidismos se acerquen con sus cuerpes y acompañen no sólo nuestros reclamos, sino además nuestras ideas, nuestros avances.

A lo largo del juicio por el asesinato de Diana quedó claro como la comunidad trans, si bien tiene una cierta  aversión por la justicia, siguió el caso por los medios, quizás mas de 100 años de persecuciones desde aquel fatídico momento que el Departamento de Criminología de la Facultad de Medicina nos categorizó en forma negativa de “desviados sexuales” (Cuerpos desobedientes, Josefina Fernández).


Esos arrestos durante las primeras décadas (´20,´30,´40) validadas por la conceptualización anterior y alternadas con las acciones de identificación y prosecutorias, luego ya con pre identificación impuesta, hayan sido el inicio de la mecánica de persecución de nuestras vidas.

En los albores de la validación jurídica, sobre el control de las hoy llamadas o mal llamadas disidencias (dado que nosotres no somos disidentes de nadie, sólo no cabemos en los parámetros estatutarios sociales) esos arrestos eran de 15 días, poniéndonos al servicio mas abyecto de delincuentes en los penales, que ya maricas y travas compartíamos, más allá de la nacionalidad u origen.


Y si la ley de profilaxis en cercanía al año 1940 no fuera suficiente para erradicar los “actos homosexuales” en las fuerzas militares (las cuales eran ya visibles por demás), parieron en el 1955 la modificación de los edictos policiales para darle poder de juez y legitimidad en el castigo impuesto por alguien que no era un Juez Lego, solo un simple Jefe de un Comisariato Policial, que dependiendo de su humor las travas, maricas, tortas y putas eramos catalogadas de delito, cayendo por mas de 30 días en la comisaría.

Quizás el Archivo de la Memoria Trans traiga a la luz en sus registros fotográficos las persecuciones en 1970,1980.

Quizás ese auge migratorio interno de las provincias hacia las Metropolís hayan dado cuenta que las travas y trans de pueblos o provincias ya no podían ser ni abrazadas, menos aún recibidas en el seno social o familiar.


Será que tanta ley legitimaba nuestra persecusión y matanza que hizo plausible el entender que cualquiera tenía derecho a decidir sobre nuestra vida, debido a nuestra identidad no registrada o establecida.


Quizás esas feministas de los´80 junto con los putos inolvidables, vieron el mismo proceso ejecutorio de estigmatización delincuencial por parte de las provincias y el Gobierno Federal, quizás entendieron que a las travas y a las trans tantos años de no ser sujetas con derechos establecidos, rompiendo el eje de lo normado, dio permiso a nuestros asesinatos, naturalizando la acción ya que nuestros cuerpes no eran reclamados, eramos inferiores a la categorización de N.N. ya que no teníamos una madre de pañuelo blanco o alguien que pregunte quienes eramos o dónde estábamos.


Tanta violencia naturalizada, legitimada, institucionalizada, abrió las puertas de los travesticidios y transfemicidios, tanta estructura de validación dio origen a no poder frenar este mandato sostenido en la estructura social: el permiso, la capacidad y la absolución de matar a una travesti o a una trans.

En Octubre del 2015 todes nos despertamos con la noticia del asesinato de Amancay Diana Sacayán, si aquellas que estábamos fuera del ámbito político y activismo sentíamos un resguardo al saber que había leyes que sostenían nuestra identidad, mas protocolos y acciones legales que promovían la defensa hacia las violencias sufridas.


Ese día habíamos perdido todo, a Diana y esa validación que siendo ella la voz y representación nuestra aseguraba aunque sea nuestro sueño, quizás alguna meta..

¿Qué quedaba para nosotras?. Nada absolutamente nada.


Luego tomaría vuelo ella, la Traviarca.


Luego de sentirnos guachas, parias de nuestro colectivo, poco a poco tomamos rumbo, vemos como el partidismo toma nuestra lucha y lo posiciona a conveniencia, donde siempre nada sucede, a contraprueba vemos que las travas y trans asesinadas semana tras semana, asesinato directo o muerte por la violencia residual impuesta, hambre, prostitución, persecución por narcotraficantes, ejecución de nuestras vidas por no ser serviles al narcotráfico.


Y fue lo de Diana lo que no pudimos tolerar, fue lo de Lohana lo que nos entristeció más, aquellas heroicas gestoras de grandes avances y luchas colectivas, se las habían llevado o se habían ido, como otras heroicas luchadoras.

Luego de años agotadores donde Say Sacayán y la mesa del juicio de Amancay Diana vienen peleándola, en pocos dias el 18 de Junio llega el día del Juicio Final.

En donde el Juicio de todas las travas, creará un paradigma judicial, o demostrára como se sigue sonteniendo la inamovilidad judicial respecto de nuestra identidad, sopesando así ideas de dogmas jurídicos estáticos, avalando así la falacia de la universalidad de los derechos dado que siempre  debemos sostener la defensa de las violencias ejercidas.


El componente jurídico en primera instancia debe ser aquel que quiebre este paradigma estacionario de la violencia tomada desde lo natural, y empezar a ser el eje articulador hacia otras ciencias, sean blandas o duras, del entendimiento de la realidad social y los procesos de producción de saber y conocimiento.


SABIENDO ASÍ QUE EL FUTURO DE LAS PERSONAS TRANS A PARTIR DE ESTE FALLO MARCARA A FUTURO EL SABERNOS LEÍDAS EN SOCIEDAD Y MARCAR LOS ESTUDIOS Y SISTEMATIZACIONES FALTANTES O SEGUIR SIENDO SUJETAS AL COMPONENTE CULTURAL DE QUE NUESTROS ASESINATOS ESTÁN PERMITIDOS EN ESTA SOCIEDAD.



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