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Conversaciones interdisciplinarias sobre género, sexualidades, femineidades y feminismo

Actualizado: ene 22

Realizado el 3 de Septiembre del 2018

Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) Revista Anfibia Lectura MundiUnidad Interdisciplinaria de Salud - UNSAM Centro de Estudios Psicoanalíticos de Universidad Nacional de San Martín UNSAM Género y Diversidad

En Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) Sede Edificio Volta. (Capital).



Lo femenino y la Universidad:

“¿Qué es lo femenino?

Para plantearnos que es lo femenino, antes que nada deberíamos definir bien la diferencia entre Femenino/Masculino y Hombre/Mujer.

Hombre y Mujer son definiciones aplicadas a la distinción de seres humanos únicamente basadas en su diferencia sexual.

Lo Femenino y lo Masculino son cualidades atribuidas al ser humano en base a la diferenciación sexual, pero son también adjetivos referidos a hábitos, conceptos, roles, etc. que clasificamos como cosas o acciones atribuibles a un sexo determinado basándonos únicamente en tradiciones y normas sociales.

Esta diferencia es muchas veces confusa ya que normalmente ligamos la condición de ser mujer a comportamientos exclusivamente femeninos y a ser hombre con comportamientos exclusivamente masculinos, de hecho si algún hombre o mujer tiene comportamientos contrarios a lo que se suele adjudicar a su sexo suele criminalizarse.”[1]

Como la condición de la sexualidad está íntimamente relacionada con lo genital sabemos que dentro de las estructuras de poder del sistema social encontramos solo dos categorías interpretativas que marcan límite de lo que debe ser, sin la posibilidad del poder ser.

Fue necesario que desde el movimiento feminista se haya interpelado lo político, cultural y científico ahondando la reconstrucción de las hipótesis sobre estas categorías subsumidas en un escalafón de posicionamiento dominado/dominante, surgiendo así el valor interpretativo del hombre como productor/proveedor y la mujer reproductora encajonada a solo ese plano se circunscribía su vida.

Con el movimiento feminista como motor constitutivo de los reclamos de equidad e igualdad en aspectos de la construcción social de la realidad, emergieron otras identidades que vislumbraron la posibilidad del poder ser sin estar maniatadas al deber ser social, quedando por las razones de dominación excluidas y diezmadas por no registrarse dentro del parámetro de lo normal.

Sabiendo entonces que hay categorías emergidas del conocimiento y que existen derechos, solo faltaba visibilizar y luchar para reconocerlos dentro del marco normativo legal y así poder darle entidad a la lucha.



Si bien en la actualidad las luchas colectivas han aunado fuerzas en pos de una optima confrontación con los mandatos del sentido de dominación patriarcal en todas las áreas, es por ello que debemos replantear el término lo femenino y refundar la acción de interpelación desde los feminismos y femineidades que circundan y accionan en la revolución del conocimiento desde las teorías que se ha impuesto por centurias.


Válido es entender y corroborar que los medios de educación dentro de las universidades tienen un eje binario patriarcal y se suele considerar como único los actuales pensamientos, dado que el dogma siempre se plantea como perenne inconscientemente para poder así transcurrir en el tiempo en una comodidad libre de interpelación, creación de preguntas y cuestionamientos que impliquen el refundar los sistemas de conocimientos.


Estos hechos se sustentan con los casos de asesinatos y acciones de violencia de género, odio a las identidades de géneros, en diferentes universidades en todo el país y observamos desde un principio las limitaciones surgidas desde el desconocimiento de los parámetros legales de la Ley Nacional 26206 promulgada el 27 de Diciembre del 2007:


CAPITULO I

FINES Y OBJETIVOS DE LA POLITICA EDUCATIVA NACIONAL

ARTICULO 11. — Los fines y objetivos de la política educativa nacional son:

f) Asegurar condiciones de igualdad, respetando las diferencias entre las personas sin admitir discriminación de género ni de ningún otro tipo.


TITULO V

POLITICAS DE PROMOCION DE LA IGUALDAD EDUCATIVA

ARTICULO 79. — El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación, fijará y desarrollará políticas de promoción de la igualdad educativa, destinadas a enfrentar situaciones de injusticia, marginación, estigmatización y otras formas de discriminación, derivadas de factores socioeconómicos, culturales, geográficos, étnicos, de género o de cualquier otra índole, que afecten el ejercicio pleno del derecho a la educación.

Si bien hay un hecho de violencia circunscripta ejercida en un ámbito de estudio, el acceso a la formación y al estudio como derecho adquirido se contrapone con el ejercicio de protección garantida por la LEY DE PROTECCION CONTRA LAS MUJERES 26.485 promulgada el 1 de Abril del 2009:


CAPITULO III

LINEAMIENTOS BASICOS PARA LAS POLITICAS ESTATALES

CAPITULO II

ORGANISMO COMPETENTE


ARTÍCULO 8º — Organismo competente. El Consejo Nacional de la Mujer será el organismo rector encargado del diseño de las políticas públicas para efectivizar las disposiciones de la presente ley.

ARTÍCULO 9º — Facultades. El Consejo Nacional de la Mujer, para garantizar el logro de los objetivos de la presente ley, deberá:

a) Elaborar, implementar y monitorear un Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres;

b) Articular y coordinar las acciones para el cumplimiento de la presente ley, con las distintas áreas involucradas a nivel nacional, provincial y municipal, y con los ámbitos universitarios, sindicales, empresariales, religiosos, las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres y otras de la sociedad civil con competencia en la materia;

c) Convocar y constituir un Consejo Consultivo ad honórem, integrado por representantes de las organizaciones de la sociedad civil y del ámbito académico especializadas, que tendrá por función asesorar y recomendar sobre los cursos de acción y estrategias adecuadas para enfrentar el fenómeno de la violencia;


Solo el sostén argumentativo de la imposibilidad de no darle acceso a la educación sabiendo que hay artículos determinados en los incisos arriba mencionados muestra como desde la opacidad del derecho surge la superficialidad del concepto jurídico.

Entendiendo en ciertos ambientes de la Academia que solo el mero hecho de la imposibilidad de la protección de la violencia machista heteropatriarcal se ve argumentada por el hecho de la imposibilidad de ejercer el derecho a formarse, quedando la persona violentada a accionar desde diferentes entes judiciales sin verse las instituciones universitarias comprometidas a tomar acciones directas por la interpretación vaga de un conocimiento vago de la ley.


Sumando a esta problemática aquellas instancias que van más allá del entendimiento que las violencias son sólo sujetas al componente binario, quedando establecido el entendimiento que lo femenino hace agua ante las nuevas estructuras sociales de las categorizaciones individuales.

Difícil es discutir el marco de sentido educativo si primero no desandamos la cuestión de los privilegios otorgados a lo femenino como único contrapunto de lo masculino en el ejercicio del roles en la sociedad y en el campo del conocimiento dentro de la Universidad.


De acuerdo a las experiencias obtenidas en las universidades con las identidades de femineidades trans, aquellas como refiere Violeta Alegre en su artículo:

“Un cuerpo feminizado y sociabilizado “fálicamente” por el reduccionismo genital podría poner en terrible tensión a la masculinidad. El lado oscuro de la heteronorma dialoga amistosamente con las ciencias y enfocan siempre la victimización (patológica) de los individuos.

¿Hasta qué punto el cuerpo travesti está desprendido de la idea de objeto-falocentrismo-poder en la construcción de las masculinidades bajo un sistema patriarcal? ¿Será que por eso desprendemos angustia/”fobia”/miedo desmesurado a perder ese poder?

Ese cuerpo feminizado, el constructo de hombre en mujer incluye muchas veces – con el aval de las ciencias médicas- una reasignación genital. Ese devenir mujer, para nosotras las trans, podría ser parte del miedo a no ser nosotras mismas. A no entrar en ese sistema binario, a ese constructo mujer (y que la mujer no siempre lo discute). Las trans, para ser aceptadas, muchas veces necesitamos encajar en esa categoría.

Matar a una trans no es fobia, se quedaría corta la palabra, no tiene contenido político. En todo caso deberíamos politizar la palabra para poder ir dilucidando y modificando las graves consecuencias que proponen los sistemas opresores, los cuales suelen darse la mano con las ciencias.”[2]

[1] concepto en la pagina internacional womenonmovement.com


[2] Violeta Alegre – Activista Trans-Travesti https://violetaalegre.wordpress.com/

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