• Travazona

Carta a mi travesticida


Eran los 90 y habiendo quedado relegada de la sociedad ejerciendo la prostitución como única salida, te conocí un día volviendo de mi parada de Paseo Colón y San Juan abajo del  puente te acordás?


Me miraste desde media cuadra, tu altura superior al metro 90 tu cuerpo fibroso marcado me sedujo, charlamos como si nada, vivías a la vuelta de casa y entre charla y caminata terminamos en casa.

Nos cruzamos a los pocos días como si fuese una casualidad, no sabía que era tu Presa, el futuro trofeo que ibas a cazar para matar.


Ilusionada soñando un amor aunque sea momentáneo esta vez te invité yo a casa, y quedamos encontrarnos al día siguiente.


Qué iba pensar yo lo que iba a pasar, estaba ilusionada como cualquier persona cuando conoce a alguien e intenta enamorarse.


Imaginé una nueva noche de pasión y fogosidad, imaginé tantas cosas pero en realidad se tornó la peor noche de mi historia.


Sabía de tu amor y tu deseo sexual, sabía de tu pasión y cariño que demostraste tantos días atrás.


Me pediste un vaso de agua que fuiste a buscar a la cocina, yo tirada en la cama mirando la tele boca arriba y tus ojos... tus ojos negros tan profundos me estremecieron, porque miraba a la misma muerte que nunca había visto y menos reconocido.


Te tiraste encima mío simulando una pasión, me bloqueaste los brazos con tus piernas apoyadas en mis hombros y una oscuridad me encegueció, con un cuchillo apoyado en la garganta me decías date vuelta y de repente ese frío de la muerte que se asomaba me partía la conciencia.


Me decías date vuelta, con el cuchillo en la mano Sabiendo lo que se avecinaba te dije:

-salí de encima y me doy vuelta.


Te moviste milímetros y la patada más certera te arrojó al medio del living empezando la pelea, 2 puñaladas en la pierna que luego fueron 30 puntos de historia de una década en mi cuerpa marcada por tu violencia, arrancándote el cuchillo en la pelea me corté la mano de lado a lado, ya sabía qué te había desarmado.


Y como si hubieses sido Derrotado, salió tu ira más profunda me empezaste a pegar a puño cerrado me defendí como pude de los trompazos, me deformaste la cara,me deformaste en la nariz, me aflojaste los dientes.


Me abriste otros 30 puntos más en el rostro que nunca había sido marcado.

Bañada en un mar de sangre que era el mar de mi interior brotando en olas alrededor de mi casa, te colgaste del cuerpo para asesinarme, para ahorcarme desvaneciendome perdiendo conciencia.


Me desmayé en el pasillo del edificio por la sangre que me ahogaba en la garganta, por mis gritos de desesperación que se mezclaban entre las piñas y las puteadas.


Y me seguiste ahorcando hasta que dije basta, que me lleve al infierno o al cielo lo mismo da pero que termine mi matanza.


Y de repente la paz me inundó y de repente la nada me invadió, no tenía cuerpo ni tenía dolor sabía que eso se terminó.


Pero como una erupción la vida me volvió a la vida, el alma aterrizó de Nueva mi cuerpo y con una fuerza furibunda imparable te arrastre por los pasillos llenos de sangre del edificio colapsado por los gritos de los vecinos: Quién es? Quién es? cuidado la están matando!!!


Y te arrastre más de 30 metros colgada tu bestialidad en mi cuello, y ya llegando, arrastrando mi cruz humana y machista que me quería asesinar por ser travesti.

Llegué al patíbulo de la verdad o me mataban o sobrevivía.


Arranqué la puerta de más de 3 metros de ancho y alto de cuajo, el frío del Invierno romántico se tornó en el frío de un infierno helado.


Golpeada,cortada, desencajada mi nariz, Mis dientes flojos y mi garganta ahogada; el asesino huyó pero dejó su documento en mi casa.


La pelea fue Cuerpo A Cuerpo, desnudos a la par en la condición de lucha por la vida.

Y tu documento quedo en mi casa con tu ropa olvidada y porque no me pudiste matar, ni me vas a matar porque mi hora en esa época aún no llegaba.


Fue la más brutal golpiza que recibí, fue el intento más certero de travesticidio que viví, pero rompí con tu conciencia de eliminarme, de querer matarme para luego robarme.


Y todo salió mal, tan mal que después de 25 años, yo te voy a buscar y te voy a encontrar.

Sólo para darte un nombre y una cara de aquellas travestis que la justicia Argentina no amparaba.


A dos días de la sentencia del travesticidio de AMANCAY DIANA SACAYAN  te escribo porque a partir de ahora cada travesticda y cada transfemicida será visibilizado.

Porque hoy ya no nos avergüenza ser quienes somos y ya no nos callamos.

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